
Pasamos el día día, repitiendo una y otra vez ese mismo gesto; ” el clic “con nuestro dedo pulgar, que nos lleva a ese acceso infinito de información, saciar nuestras necesidades de entretenimiento a través de redes sociales, páginas de venta online, o juegos en línea, a relacionarnos a través de pantallas con otros, a buscar pareja y también ejecutar tareas en nuestros horarios académicos y laborales.
Este simple e instantáneo gesto recae de forma inmensa sobre toda la población, pero en particular repercute a los más jóvenes, quienes, habiendo nacido en la era de las telecomunicaciones, son coloquialmente, denominados “generación click”.
Cierto es, que el valor de la tecnología es inmenso y nos dota de infinitud de herramientas y recursos, pero el terreno de lo emocional y la absoluta inmediatez a la que “el clic “nos tiene acostumbrados, ha traído consigo un alto peaje en el terreno emocional. Este simple gesto ha traído consigo un aumento correlacionar en niveles de ansiedad, depresión y problemas psicológicos, asociados a los altos niveles de consumo de pantallas.
¿Cuáles son las características que definen comportamental de la generación clic?
Vida en doble identidad
El consumo digital, la redes sociales y la exposición de la información personal. A través de la pantalla genera conflictos de identidad, dificultad para discernir lo real de la imagen digitalizada con la que nos mostramos socialmente. Esto hace difícil desarrollar una identidad segura.
Búsqueda de información instantánea y convivencia con la inmediatez
Con tan solo un “clic”, se abre de manera instantánea, un universo infinito de información y estímulos diversos. Lo mismo se puede hacer una compra de algo que se desea, y así asegurarte que en 24 horas lo tienes en tu casa, que entretenerte con una serie, película o videojuego y así no tener que padecer el aburrimiento de llenar el tiempo vacío, pensando con qué actividad distraerte. Esto provoca que los niveles de curiosidad o creatividad se desarrollen mucho menos y que por tanto los recursos individuales de búsqueda de soluciones tiendan a “atrofiarse”.
Sobrecarga estimular
A lo largo del día, la información y notificaciones que recibimos a través de nuestros móviles, hacen que estemos constantemente expuestos a un escaparate de datos a los que se responde de manera automatizada, siendo este tipo de respuesta en ocasiones consciente y en otras absolutamente inconsciente. La “generación clic”, crece en la recepción constante de notificaciones que precisan una respuesta inmediata y esto da lugar a una activación nerviosa aprendida con la cual conviven inconscientemente pero que altera en muchos casos, su comportamiento ansioso depresivo.
¿Cuál es la influencia de las pantallas en el comportamiento ansioso- depresivo?
Ansiedad
– Sensación de insuficiencia e inseguridad a través de la comparación social.
– FOMO: “Fear Of missing Out”. Miedo a perderse algo. Si no estoy al día con la información me siento fuera de grupo. Para evitar el temor al aislamiento social en muchos momentos se asumen estados de fatiga e hiperconexión.
– Exposición de estímulos cognitivos que se reciben de forma rápida y repetitiva, dando lugar a una reducción de la capacidad de concentración y a dificultad en la calidad de descanso. Esta complicación da lugar a una desregulación del sueño alterándose así el ritmo circadiano y provocando un empeoramiento en la regulación emocional.
Depresión
– Falsa compañía y soledad encubierta: a través de las pantallas se generan relaciones y conversaciones superficiales y el contacto humano y las relaciones profundas y de confianza son cada vez menos frecuentes.
– Búsqueda de la validación externa: los likes y comentarios han reforzado en la generación clic la dependencia de la validación externa, como forma de reconocer sus éxitos y fracasos, provocando un aumento en la vivencia de inseguridad.
– Uso de filtros y distorsión de la autoimagen: cientos de herramientas ayudan a la modificación de aquellos rasgos o características de nuestra imagen que nos provocan inseguridad y los empleamos, sin duda para ocultar aquello que creemos puede ser criticado o juzgado. Esto es parte de una siembra constante, hacia la baja autoestima y los síntomas depresivos.
¿Qué hacer para enfrentar estas repercusiones?
Educación digital: desde niños, la gestión de pantallas tiene que estar limitada y regulada en tiempo y contenido.
Límites siempre necesarios: la desconexión digital nocturna, la limitación de los tiempos de móvil y el asegurar espacios libres de tecnología, protegen.
Higiene del sueño: es importante dejar las pantallas entre una y dos horas antes de dormir para respetar los ritmos circadianos.
Búsqueda y ejecución de actividades que fomenten el desarrollo del pensamiento crítico, la curiosidad y la creatividad.
Tal como el sabio refranero español, nos indica, “Lo que rápido se consigue rápido se pierde” . El clic, de carácter rápido nos expone a un universo infinito de intereses, pero nos hace en ocasiones perder lo más esencial en el ser humano, como son esas características primarias e innatas que se desarrollan desde tiempos sin memoriales. La curiosidad y la creatividad que nos ha enseñado a comunicarnos, a evolucionar a lo largo del tiempo son demasiado valiosas, como para dejar de cultivarlas. En nuestra mano está utilizar lo novedoso con sabiduría, inteligencia y límites, para así lograr que, aunque llegue rápido, no se pierda.
Autora: Estibaliz Vicente Regulez ; Psicóloga Sanitaria y Sexologa.
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